Llega a la CDMX el primer museo de realidad aumentada

Cáiganle al Trick Eye

Cáiganle al Trick Eye

Cuando pensamos en un museo normalmente asociamos la experiencia con algo serio donde la única interacción es observar las obras y comprar souvenirs a la salida. Sin embargo, el Museo Trick Eye llegó para cambiar totalmente ese concepto, mezclando el arte con la realidad aumentada.

Lo primero que hay que saber sobre el lugar es que cuenta con una red wifi abierta al público, dato importante porque se necesita la app TrickEyeAR para poder captar en cámara los efectos especiales que tiene cada pieza y que proporciona lo divertido de la experiencia. El museo está conformado por 6 salas distribuidas a lo largo de 1,800 metros cuadrados, lo que se traduce en al menos una hora y media de entretenimiento y decenas de stories para Instagram. El Museo Trick Eye esté presente en China, Singapur, Tailandia, Hong Kong y Corea y esta es la primera sede en Latinoamérica, convirtiéndose en el museo interactivo 3D más grande del mundo.

Sirenas, dragones, animales marinos y un pegaso son las criaturas que dan la bienvenida en la primera sala, la Aqua Zone. En primera instancia los murales se ven normales, pero en cuanto abres la aplicación y enfocas en cualquier pared comienzas a sentirte dentro de un gran acuario. Todas las instalaciones están ligadas y en conjunto dan vida a la sala, algunas están en perspectiva para generar ilusión óptica y otros están acompañados de escaleras, asientos y otros accesorios para lograr mayor interacción.

Llega a la CDMX el primer museo de realidad aumentada

En la Masterpiece Zone encontrarás pinturas y actos clásicos como El cascanueces y La Noche Estrellada de Van Gogh, pero con un giro diferente. La Zona de Invierno está habitada por un osito polar que da piruetas, hay nieve y un trineo de perros que corren hacia ti. En la Zona de Halloween hay una pelea de esqueletos y una bruja con el caldero listo para cocinar a quien se atraviese, mientras que en la Zona Selva hay dinosaurios y un panda gigante que comparte uno de sus bambús para que lo acompañes. La zona de Best Trickeye está diseñada para cumplir fantasías de actividades extremas como paracaidismo y carrera de caballos, en la posición adecuada parece que realmente lo estás viviendo.

Cada sala tiene su encanto y todas son igual de entretenidas, el poder jugar con los elementos, aunque sean invisibles, convierte a este museo en una experiencia única. Ir acompañado con al menos una persona es lo ideal porque la persona que está detrás de la cámara es la que ve todo lo que pasa en el cuarto, mientras que el que posa lo descubrirá hasta que vea la grabación. El recorrido es apto para familias y amigos, ya sean niños o adultos es seguro que se divertirán. Es recomendable llevar el celular cargado en su totalidad o una pila externa para completar la visita sin tener que hacer escalas.

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