2020, un año histórico para el negocio de guitarras

Fender y Gibson reportan ventas record durante 2020

En esta cuarentena muchas personas están encontrando distracción gracias a la música. Más allá de ver un concierto en línea o escuchar alguna de las tantas rolas que se estrenan a diario, todos aquellos que alguna vez soñaron con tocar un instrumento, están tomando los cursos en línea muy en serio, si no pregúntenle a Fenderque a pesar de la pandemia está vendiendo guitarras como pan caliente. 

Hace tres años, el periódico Washington Post publicó un artículo apoyado por Paul McCartney y el legendario vendedor de guitarras George Gruhn, donde mencionaba que nos estaba tocando ver la lenta caída de la guitarra eléctrica. Si bien es cierto que la popularidad del rock ha caído y el interés de los jóvenes músicos va orientado a la música electrónica, parece que esa nota fue un tanto alarmista y se adelantó por completo. 

Resulta que en una nota reciente de The New York Timesno sólo deja muy claro que la guitarra está más viva que nunca, sino que también nos demuestra que la venta de todos estos instrumentos está prosperando como no lo había hecho en años. Para empezar, el jefe ejecutivo de Fender –una de las empresas líder en la industria–, Andy Mooney dijo que 2020 “será el mayor año de volumen de ventas en la historia de la compañía”. 

“Nunca hubiera pensado que estaríamos donde estamos hoy si me lo hubieras preguntado en marzo”, mencionó Mooney, haciendo referencia al gran momento que están viviendo. Y lo que dice es muy cierto, pues así como muchas otras empresas, cuando el coronavirus se convirtió en un tema serio de salud, tuvieron que parar la producción de instrumentos y se proyectaba una potencial sentencia de muerte en lo que ya era un mercado muy complicado.

Quizá en este punto se estén preguntando, ¿por qué Fender está vendiendo todas esas guitarras en un momento tan complicado como el que estamos enfrentando? Y la respuesta aunque no lo crean es muy sencilla, pues resulta que en vista de que miles de personas aún siguen en casa guardando la cuarentena, muchos de ellos están aprovechando los días en casa para aprender a tocar un instrumento.

Una de las estrategias de la compañía cuando inició el encierro fue ponerle demasiado peso a la aplicación que tienen para enseñar algunas lecciones de guitarra, Fender Play. La empresa vio aumentar su base de usuarios a 930 mil a 150 mil entre finales de marzo y finales de junio. El 20% de los nuevos usuarios eran menores de 24 años, y el 70% menores de 45 y el 10% restante son mujeres, siendo los más jóvenes los que le están entrando con todo a la lira.

Este enorme incremento de interés entre la chaviza y no tanto por tocar la guitarra, llevó a que muchos de ellos rompieran el cochinito o vendieran un riñón para comprar una Stratocaster, Telecaster o cualquiera de los instrumentos que venden en su página web, otra de sus grandes fortalezas en estos días de cuarentena.

“2020 será el mayor año de volumen de ventas en la historia de Fender, días récord de crecimiento, ventas de comercio electrónico y ventas de equipos para principiantes” cerró Andy Mooney, mencionando que gracias a las ventas por internet y sobre todo por todos los que están interesados en comprar una guitarra, amplificador y lo que sea posible para aprender a tocar de la mejor manera este instrumento.

Y aunque no lo crean, Fender no son los únicos que están disfrutando de este enorme resurgimiento de la guitarra, pues algunos de los fabricantes más importantes del mundo también lo están viendo reflejado en sus ingresos. La competencia directa de esta empresa, Gibson, cerró sus fábricas en abril gracias al coronavirus y de acuerdo con el CEO de la compañía, James “JC” Curleigh, esperaban lo peorrecordando que hace dos años se declararon en bancarrota.

Sin embargo, y para sorpresa de todos, a finales del verano no se daban abasto con todos los pedidos que llegaban gracias a la cuarentena –aclarando que a comparación de Fender, estas guitarras son un poquito más caras–. “Literalmente no podíamos con la producción, tuvimos que trabajar duro porque el inventario no era suficiente. Todo lo que estábamos fabricando lo vendimos”, dijo Curleigh.