El grupo de rock progresivo de López Gatell

López Gatell pudo haber sido baluarte del rock nacional

Hugo López-Gatell, aunque sea en la memiza, se ha convertido en el crush de miles de personas y un personaje que deberá aparecer en los libros gratuitos de la SEP con igual importancia que el buen Juan Escutia y todos aquellos que nos dieron independencia.

Gatell, para los que estén desconectados del mundo, es el subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud, y ha sido el encargado de explicarnos todo respecto al surgimiento y propagación del COVID-19 o coronavirus en México.

También ha sido el responsable de hablar sobre las medidas de seguridad e higiene que hemos de seguir todos los mexicanos: Quédate en casa. Quédate en casa. Quédate en casa“.

Si no nos creen, deberán escuchar esa maravillosa canción que le hicieron y que dice así: “López-Gatell, te admiro más de lo que crees. López-Gatell, día con día escucharé, tu conferencia tan exacta y prudente, y tus respuestas siempre tan contundentes. En un futuro, tú serás presidente… López-Gatell

Y ahora descubrimos que la conexión de Gatell con la música no sólo se encuentra en esa canción, sino en el pasado del mismo subsecretario. Gatell pudo haber sido miembro de la Santa Sabina. Así como lo leen, detrás de esos trajes bien cuidados y esa certeza para hablar del COVID-19, hay un rockero… ¿o mejor dicho un flautista?

Poncho Figueroa, bajista de Santa Sabina, dijo en entrevista con Notimex que hace unos buenos ayeres, Hugo López-Gatell fundó una banda llamada (prepárense porque puede cambiar la forma en que vemos al epidemiólogo) “Cantera, la longitud de onda perfecta”, la cual estaba conformada por Hugo, su hermano Carlos, Figueroa, Jacobo Lieberman, Luis Ernesto Martínez Novelo y un par de nombres más.

Como sabemos, Figueroa y Lieberman forman parte de Santa Sabina, aquella agrupación de rock que nos presentó a la maravillosa Rita Guerrero. Novelo es bajista de la Gusana Ciega. Y Hugo López-Gatell es epidemiólogo, investigador, profesor y funcionario público dentro de la administración de AMLO. ¿Qué pasó ahí?

Digamos que era la banda de la secundaria, tocábamos varios ahí y Hugo era el flautista. En algún momento él y su hermano eran parte de la banda, su hermano tocaba las percusiones y él la flauta trasversa”, dijo Poncho Figueroa sobre la década de los 80.

Podemos pensar que la flauta trasversa de Gatell no fue importante, pero vaya que lo era. “Cantera, la longitud de onda perfecta” hacía canciones originales (nada de covers) e instrumentales, es decir, puro protagonismo de la guitarra, percusiones, bajo, batería y la flauta del subsecretario de Salud. Y en ese caso, la flauta toma una importancia que no reconocemos mucho en bandas de rock, al menos no como siempre las imaginamos.

Y la cosa se pone interesante. “Cantera, la longitud de onda perfecta” (y lo ponemos entre comillas para que no se vayan a confundir con el título de una película independiente latinoamericana o con el de una tesis) tocó en vivo en varias presentaciones y tuvo la oportunidad de hacerlo junto a otras bandas de la época, quizá la más importante haya sido Las Insólitas Imágenes de Aurora.

Si no te suena Las Insólitas Imágenes de Aurora, es que se hicieron llamar Caifanes… y el resto es historia. Historia que Caifanes sea una de las bandas de rock más populares; historia que todos los miembros de “Cantera” se hayan dedicado a la música; historia que Hugo sea, actualmente, una de las personas más conocidas del país por ser epidemiólogo y no una estrella de rock.