Que dice la ciencia sobre los videojuegos

Videojuegos… Buenos o malos?

Últimamente los efectos supuestamente nocivos de los videojuegos han estado en el centro del debate por algunas frases salidas desde Palacio Nacional. El presidente mexicano ha insistido públicamente que “El Nintendo” —así como le dice el cabecita y la chaviza— desencadena actitudes violentas y daña la salud mental de los jóvenes.

Aunque ahorita se prendió la pradera, es un debate que lleva décadas en el mundo.

La narrativa ha sido utilizada por políticos conservadores de los años 70 y 80 en Estados Unidos. Se apareció en el cambio de siglo —recordemos el caso de Columbine y el dramón que armaron con el shooter Doom—, pero en fechas más recientes ha sido revitalizada por algunos líderes mundiales como Donald Trump y por supuesto, AMLO.

En realidad, la gran mayoría de estudios psicológicos apuntan a que no existe relación entre los videojuegos y la violencia en los jóvenes.

De hecho —en medio de todo este debate— sucedió algo muy curioso… y es que aprovechando las investigaciones, la ciencia ha encontrado muchos beneficios inesperados en las personas que le entran al mundo de las consolas. Desde mayor empatía hasta habilidades motrices sorpresivas.

Un estudio de investigadores de la Universidad de Yale encontró que las personas que juegan videojuegos son mejores cirujanos.

Aquellos médicos que jugaban más de 3 horas a la semana, tenían mejores habilidades motrices finas y se hacían presentes en el mundo real. Los cirujanos gamers cometían un 37% menos de errores y trabajaban 25% más rápido en los simuladores de laparoscopia.

Adolescentes de Australia, China, Croacia, Alemania, Japón y Rumania participaron en una investigación para determinar qué actitudes sociales se manifestaban a la hora de entrarle a los videojuegos… y resultó que lo más elevado era la empatía.

Sí, después de 2 años de entrarle —sobre todo aquellos con enfoque social— los jóvenes estaban mucho más dispuestos a ayudarse.

Extrañamente mejoran tu visión

Suena rarísimo, pero mientras no pasen 10 horas seguidas pegados a la pantalla o a 40 centímetros de las luces parpadeantes, resultó que jugar videojuegos puede mejorar tu vista. Sí, mándenle esta historia a sus mamás.

La Universidad de Rochester siguió durante 30 horas a algunos jugadores de shooters y descubrió que los gamers son mejores para detectar objetos escondidos, tienen mejor atención espacial y habían logrado entrenar su mirada a poder captar detalles finos.

La Asociación Americana de Psicología encontró que los niños que le entran a los videojuegos —sobre todo a los que se enfocan en la estrategia o en los puzzles— mejoran sus habilidades para resolver problemas, exámenes y por supuesto, mejoraron sus calificaciones al año siguiente.

¿La razón? Apuntan a que se debe a la forma en que estos videojuegos están diseñados para fomentar la percepción, la memoria o el pensamiento analítico.

La Universidad de Iowa encontró que las personas mayores de 50 años pueden mantener sus habilidades cognitivas con un videojuego.

Con más de 600 participantes, encontraron que los juegos de estrategia podían recuperar la velocidad mental para mantenerse activos. La “velocidad de procesamiento”, como le decían los investigadores, se mejoraba lo equivalente a 3 años con tan solo 10 horas de videojuegos.

Eso sí, no todo es color de rosa

Primero, recordar que, aunque los videojuegos se han utilizado en algunos aspectos de la medicina, como terapias de realidad virtual, sí vale la pena estar al pendiente que se trata de una forma de entretenimiento con aspectos culturales y sociales. Se ha confirmado —gracias a estudios psicológicos— que los videojuegos y los comportamientos violentos no están ligados, pero no quiere decir que no haya asuntos complicados en este pasatiempo digital.  Sobre todo, cuando no existe moderación.

La adicción a los videojuegos es un asunto real y con serias consecuencias.

De cajón sabemos que hay lesiones lumbares —por permanecer tanto tiempo sentados—, o lesiones en las manos, conocidas como “nintendonitis”, en las que se te inflaman los tendones del pulgar y podrías perder la movilidad. Está ligado, además, a la obesidad para adolescentes y adultos.

En asuntos mentales, según la Universidad de Harvard, también hay algunas consecuencias de la adicción a los videojuegos relacionados a la ansiedad, a la sensación de soledad —sobre todo cuando no se trata de juegos en línea— o la pérdida de relaciones u oportunidades profesionales.